Una adolescente e
suicida tras sufrir años de ciberbullying a raíz de una sextorsión
Amanda Todd se mostró brevemente en topless por la webcam cuando tenía 12 años. A los 13 intentaron sextorsionarla a partir de una
captura de aquel flashing. El sextorsionador acabó enviando su foto y
publicándola en Internet, lo cual dio pie a un acoso dentro y fuera de Internet
que acabó resultándole insoportable. Se quitó la vida en octubre de 2012,
cuando sólo tenía 15 años.
Una niña de 10 años
creó un exitoso grupo en Facebook para humillar a una compañera de clase
Romina Perrone, estudiante de 10 años en un colegio
bonaerense, tuvo que sufrir que una compañera de clase crease un grupo en
Facebook dando razones para odiarla. Llegó a sumar más de cinco mil fans y pese
a los esfuerzos de la madre de Romina, Facebook se negaba a eliminarlo.
Atacaron la dignidad
de un compañero en Tuenti
Un joven fue condenado en Sevilla a pagar una multa de 100
euros por colgar en su perfil de la red social online Tuenti un fotomontaje de
un compañero de clase con el que provocó deliberadamente comentarios
despectivos hacia la víctima por parte de sus compañeros de bachillerato.
Además, el condenado contribuyó en primera persona a dichos comentarios a
través de los chats que sostuvo con sus compañeros. Junto a este joven, mayor
de edad, varios compañeros de clase, menores, fueron condenados a trabajos en
favor de la comunidad.
La acosaron hasta
provocar su muerte (e incluso después)
Nueve adolescentes (siete de ellos, chicas) fueron juzgados
en 2010 por acosar y maltratar física, psicológicamente y a través de móviles y
de Internet a una compañera de escuela, inmigrante irlandesa. Phoebe Prince, de
15 años, fue acosada, humillada y agredida durante tres meses por algunos
compañeros del instituto hasta que no pudo aguantarlo más y se suicidó
ahorcándose. El acoso, de hecho siguió online tras su muerte.
El grupo de adolescentes que se sentará en el banquillo la
insultaba a voces en los pasillos del colegio, en la biblioteca, en la
cafetería o en el camino de vuelta a casa. La llamaban día tras día puta
irlandesa y zorra, la empujaban, le tiraban cosas, le quitaban los libros de la
mano y le mandaban mensajes de SMS con amenazas.
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